Con el paso de los años, nuestro cuerpo cambia. Uno de los cambios más silenciosos pero impactantes es la pérdida progresiva de masa muscular, también conocida como sarcopenia. Esta condición, relacionada con la edad, puede comenzar tan temprano como a los 35 años y avanzar de forma gradual si no se toman medidas.
Lo que muchas personas no saben es que esta pérdida no solo afecta la apariencia física, sino también la fuerza, la movilidad, la estabilidad y la independencia.
¿Por qué se pierde músculo al envejecer?
Según expertos de Harvard, entre los 35 y 60 años se puede perder entre el 1% y 2% de masa muscular por año si no se realiza entrenamiento de fuerza. A partir de los 60, esta pérdida puede acelerarse hasta un 3% anual. Y lo peor es que la mayoría de personas no nota la diferencia en la báscula, porque el músculo se reemplaza por grasa.
Además, fibras musculares rápidas —las que nos permiten reaccionar con velocidad y potencia— se deterioran más rápido que las lentas. Esto significa que no solo nos volvemos físicamente más débiles, sino también más lentos y menos coordinados.
Consecuencias de la sarcopenia
La pérdida muscular no es solo un problema estético. Debilitarse físicamente limita actividades básicas como caminar, levantarse, vestirse o cargar objetos. También reduce la capacidad para recuperarse de una enfermedad o lesión.
La sarcopenia severa se asocia con un mayor riesgo de caídas, fracturas, hospitalizaciones e incluso mortalidad. Según el CDC, una de cada tres personas mayores de 65 años sufre una caída anual, y muchas de ellas tienen consecuencias graves.
La buena noticia: sí puedes prevenirla (o revertirla)
El entrenamiento de fuerza —con pesas, bandas elásticas o incluso con el propio peso corporal— ha demostrado ser la intervención más efectiva para prevenir y tratar la pérdida muscular.
Además, mantener hábitos saludables puede contrarrestar el deterioro de las mitocondrias (las “fábricas de energía” celulares) y del sistema nervioso que activa las fibras musculares.
En Otorhinocenter promovemos la salud desde la raíz
Sabemos que el equilibrio, la audición y la movilidad están estrechamente relacionados. Por eso, al hablar de envejecimiento saludable, también hablamos de fortalecimiento muscular como prevención de caídas y pérdida de autonomía.
Incorporar ejercicios de fuerza y movimiento consciente en tu rutina diaria puede ayudarte a mantener tu independencia, reducir el riesgo de lesiones y disfrutar de una vida activa y plena.